1549 Ingreso de los Españoles a Trujillo

Una vez poblado los Valles de Bariciquimeto (Significa en lengua aborigen :Rìo de color cenizo) y Tocuyo (Proviene de la voz tucuyo y de los indios tucúi. Significa agua de yuca o yare) , prosiguieron los españoles sus conquistas hacia el occidente, animados por la noticia que de aquellas tierras trajo a el contador Diego Ruiz Vallejo. Este habìa penetrado en la Provincia de los Cuycas el año de 1549, en busca de unas minas de oro, segùn informes de los indios, existìan en el distrito de Boconò. Dice el Cronista Oviedo y Baños(1,pag 232) que Diego Ruiz Vallejo" Reconociò ser Provincia muy pinguè, fèrtil en todos los gènero de frutos y muy abundante de algodòn que era lo que por entonces apetecìan màs los del Tocuyo, por haberce aplicado a as labor de los lienzos de este gènero, que tejidos con primor, les aervìan de mercancìa para traficarlos para otra partes donde tenìan expendìo y estimaciòn, resuelta la conquista de aquella regiòn montañosa, se encargò de ella a Diego Garcìa de Paredes quien con bastantes nùmeros de indios Yanaconas saliò de Tocuyo y marchò para los Cuycas cuya provincia atravesò siempre al poniente buscando sitio acomodado para poder poblarse, sin que en la docilidad de aquella naciòn pacìfica encontrarse oposiciòn que pudiese embarazar el progreso de su marcha.
Diego García de Paredes
Los indios que poblaron la secciòn montañosa de casi todo el territorio que comprende hoy el estado Trujillo hablaban una misma lengua, con ligeras variaciones dialèctica y pueden ser consideradas como perteneciente a un mismo grupo que hemos llamado Kuikas o Cuycas, siguiendo a misma clasificaciòn de los antiguos cronista que ha sustentado en nuestros dìas el ilustrado Jusrisconsulto Trujillano Doctor Amilcar Fonseca. Colindaban los Cuycas por el Norte y Sur con los belicosos Jirajaras; por el Este con los Umucaros o Umùcaros que vivìan en la parte superior del Valle del Rìo Tocuyo, y por el Oeste con el grupo que propiamente debemos llamar Timotes, el cual ocupaba la regiòn elevada de los Valles del Motatan y del Chama


Juan de Castellano 
Juan castellano cronista de los sucesos de Indias el autor no quiso elevarse a la altura de la poesía épica; no quiso revestir su narración con las galas de fantasía, ni darla esa formación artificiosa que nunca se emplea si no a costa de la verdad. La más preciada garantía que era un intenso amor a la verdad, para algunos no tienen sentimientos líricos y su vocación era relato, cuentos vividos historia real.
Juan de Castellano (1522 – 1607) nativo de Alanis, en la sierra morena. Provincia de Sevilla. Castellano llevó una vida de soldado expedicionario, efectivamente en indias por 1539 y se movía por las islas cercanas a la costa de Venezuela entre 1540 y 1542participando después en varias expediciones a costa firme. En su trabajo escrito de la segunda parte de las Elegías de varones ilustres de indias, beneficiado de la ciudad de Tunja en el nuevo reino de granada con privilegio en Madrid, casa de la viuda de Alonso Gómezimpresora de su majestad año 1589; menciona en el canto tercero el ingeniero de Diego Ruizde Vallejo, maestro de lampo, a los Cuicas a la nación Cuicas y su reencuentro con los nativos.


Presento una síntesis de los acontecimientos a partir de los Valles de Carache del autor del siglo XVI Juan Castellano


Vivían en altas y abundantes comarcas cercano a los ríos, riachuelos, productivas tierras caudales, no le faltan hechos soberanos; trataban cuencas verdes poseían unas cuentas que tratan por dinero de color verde defienden sus prendas, la clase guerra no dormía en sus bohíos estaban en la alturas, los menos dado a la guerra dedicaban a la tierra más ricas y caudalosa instrumentos de casería es la flecha, dardo y lanza venosa.

Tales son los Cuicas donde entra Diego Ruiz de Vallejo a la fama y olor de tierras ricas. Cuando la valerosa compañía en camino apercibido van de buena guía, los soldados del peregrino, y con la pretensión de sus provechos al valle de carache van derechos donde todos su llanos y cerros ocupaban crecidas muchedumbres. Los indios se mostraron alterados viendo lo que no tienen de de costumbre, causando molestia, porque les pareció insolencia osar llegar allí sin autorización. Vallejo con la lengua que llevaba, antes que un altercado comenzara, con amorosa paz los convidaba, rogando siempre que se reportaran; pero por mucho que los ablandaba fue poca parte para que dejasen de mostrar claramente por los hechos, la furia que traían en los pechos. Remitiendo las paces a las 5 manos armadas de arpones, los caballeros castellanos rompen por los espesos escuadrones, van traspasando hierros inhumanos, y mortales corazones, aquellos van picando, buscándolo y atropellando mortífera contiendas, gritos y llantos, nació la furia el gran espanto, pues el indio difícil se hacia lo que por cosa fácil presumía vista la grande resistencia y el daño suyo curo tan sangriento. Determinaron de hacer absencia. Diego Vallejo atemorizo toda la tierra pensó construir nuevas cabañas; así todos gentes del terreno tuvieron por entonces un freno la derrota a Carache y el estruendo va con muchedumbre en aviso por Boconò yAborrenzais.
Corriendo, valles de guerreras poblaciones el fin de sus primeras intenciones por reducir la paz la gente armada y así con Boconò fue celebrada la cual los viajeros de Vallejo en tiempo de tregua, allí le presentaron, mantas de algodón. Los indios tenían por tesoro y en abundancia el cay, y es quitero, cuentas que tratan ellos por dinero. Vallejo les pedía el cay, el indio con quien habla le traía cuentas de quitero por abalorios que llevaban estos castellanos sin embargo, las muestras les dio poco contento y según la gran noticia que traían desde un universal ofrecimiento donde diversos indígenas de otra comarca acudían al santuario ofrecían Cay.
Las noticias que traían desde coro, aunque eran muchas leguas de distancia que cay allí quería decir Oro, le pareció ser necesario descubrir el santuario Icaque (Diosa protectora de las cosechas, espíritu bondadoso) Que de imagen de escultura tenían. En una ermita de 3 naves espaciosa de tiempos de poca frecuencia y de grandes frecuencias por días donde sacrificaban gente vivas de sus naturales o captiva. El sacerdote de estos ministerios llamado toy, gran mago adivino el cual interpretaba los ministerios y sucesos venideros.
Para los cristianos censuraban por todas las vías como el principal del falso clero, simulaban honrar para ejecutar sus intentos e inquietudes. Probaron en llevar a un jefe de tribu de nombre combate que con Carache tiene rivalidad a que este sin temor que se le impute que de buena voluntad sirvió de guía a la ciudad que Escuque se dacia.
La casa de grandeza, tan pujante y de orden y armonía, que no había casa semejante en cuanto el lugar descubierto, los indios les mostraron buena cara y allí tuvo combate mucha prudencia que luego vino el toy a su llamado. El Vallejo le dijo: Caro padre, sabed, pues vos estas en su servicio, Icaque la gran diosa ser mi madre, de quien recibo grandes beneficio; y yo quería, porque más os cuadre, en su templo hacedle sacrificio: Por tanto, pues aquí ninguno osa, vos me llevad a ver tan grande Diosa.
El dicho sacerdote, con recelo de robo o quizá de ver que hierra, esclama: “No holléis el santo suelo, mira que os tragara luego la tierra, sin que quede de vos un solo pelo; dadme lo que queráis dejar por prenda para que haga yo la tal ofrenda”.
“Sacerdote soy yo de quien se fie, lo que pueda tocar a tal cuidado” más respondieronle que no por fie pues su distracción es escusado.
Finalmente hicieron que las guíe, la gente que encontraron es inmensas, en armas puesta para su defensa sin temor Vallejo se dirigió a la puerta y tras el doce compañeros estuvieron alerta a los flecheros y los indios en espera, creyendo que la tierra los sorbiera. El maestro de campo y sus soldados después que se metieron al sitio sagrado, vieron hombres humanos sacrificados, muchos ídolos, muchas petacas que se quedaron admirados, pensando en la riqueza como la de Perú y nueva España. Descubren de los ídolos los senos hechos de hilos, lo más que estaba lleno de lo allí tenían por riqueza en las celebraciones es quitero, cuentas verdes y berada, los baúles están llenos de huesos, piedra de ijoda Medicinal sajo; el oro fueron menos de cien pesos, chagualas de guaní que es oro bajo, después de haber observado, retrocedieron, tomando cada cual lo que quería después de concluido los rigores del templo aplausos conjuntamente y hubo paz, Diego de Vallejo saco su gente del asiento viejo al lugar abierto y oportuno, esta a media legua de distancia, permanecieron con los Escuque, con prudencia el mismo capitán anda velando juntamente con el Diego de Ortega posado tres días sin inconvenientes el maestro de campo y los soldados antes de amanecer.
Vallejo les aseguro once están muy bien adiestrados para el oficio que cada cual mire a su compañero y estar en estado de alerta, salen bien armados y caballos ensillados y lozano, salen bien armados para tan increíble muchedumbre.
No habría tanta yerbas Venenosa(tòxicas temporal) para la flecha y dardos y macana cada uno de los indígenas con mil rallas y pinturas en los pechos, brazos y rostros, pintados por las mujeres haciendo figuras muy adornadas y salvajes. De plumas largas están cubiertas, con que todos adoran la cabeza, que con el movimiento y aire suave van por robustos hombros ondeando.
Carache muestra su furor, Escuque representa su vigor juvenil, la gran ferocidad de los Timotes ,Ameruza arriba con actuación dinámica y Boconò avasallador todos hacen votos aIcaque, todos briosos preparados con sus arcos y jaras iniciaron la contienda gritando “Mueran, mueran” con los más cercanos, vuelan agudos dardos y vuelan flechas a los cristianos, las cuerdas de los arcos dan crujidos y con tal furia en excesos que semejaban a los estallidos, muchas escuadras de aborigen con lanzas gruesas negros como carbón, palos cilíndrico, las hondas echan piedras tan espesas como nubadas grandes de granizo pues como con la puntería hizo muchos daños, queman montes muy espesos. Los diez fortísimos atletas y con sus caballos avasallan parten para hacer cruel estrago diciendo: ¡Santiago! ¡Santiago! (invocaron al apostol Santiago) Encomendándose a Dios con sus lanzas, la salud y remedio de su vida, crece la crudelísima matanza, la lanza de jinetes traspasa muslo, vientre, brazo, pecho. Embisten a los que se mostraban más fuerte, el suelo con las tripas van barriendo, gran multitud de sangre van corriendo crece la furia los caballeros ensangrientan más sus aceros. El Vallejo, Narváez y Mosquera, Ortega y Joan Jiménez que herían con valor a la gente salvaje disminuyendo a la mitad notoria, siguen a las que buscan sus moradas, prendieron señalados enemigos y castigaron hasta bastar los hechos. Para sus ranchos se volvieron luego, traían los caballos mal heridos, se quitaron las armas y vestidos los lastimados de los terribles golpes… Caballos ni español perdió la vida. Estando los diez vigilantes recibieron a los restantes, sin conocimientos del incidente y observaron los montones de muertos que daban muestra de una batalla… Permanecieron algunos días porque se avecinaba tempestades, pasado el invierno y vuelto los calores del verano. Se volvieron el Vallejo y el Villegas con posibilidad de refuerzos no se pobló pueblo cristiano.

Dejaron descubiertas minas de oro, regresaron a Tocuyo… la Compañía no cumplió sus pretensiones pero sirvió de guía y para poder sacar algún dinero descubrimiento del camino darse buena granjería, tenían aquellos años buenos de ganado, rebaños cabra, oveja, yeguas, vacas, multiplicaron compraron, vendieron volviéndose ricos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario